El Teatro Real y el Teatro del Liceu firman un nuevo convenio

El Teatro Real y el Teatro del Liceu firman un nuevo convenio de colaboración para divulgar la ópera

10 de diciembre de 2008

• Continúa la política de coproducciones, con especial interés a las destinadas al público infantil

• Se acuerda la creación de una comisión jurídica conjunta para analizar la legislación referida a la propiedad intelectual

Los directores del Teatro Real de Madrid y del Gran Teatre del Liceu de Barcelona, Miguel Muñiz y Joan Francesc Marco, han firmado hoy un nuevo convenio marco de colaboración por el que ambas instituciones se comprometen a seguir una política conjunta de desarrollo y divulgación de la ópera. La firma tuvo lugar en el Salón de los Espejos del Liceu y estuvo presidida por el ministro de Cultura, César Antonio Molina y el conseller de Cultura i Mitjans de Comunicació Juan Manuel Tresserras.

En este nuevo convenio, ambos teatros han fijado las condiciones generales de colaboración para la coproducción de títulos de ópera, prestando especial atención a los espectáculos dirigidos al público infantil, juvenil y familiar. En este sentido, se acentúa la actividad del Teatro Real en el programa de “Digital Opera. La Ópera en la Universidad” impulsado por el Liceu.

Asimismo se ha acordado la creación de una comisión jurídica conjunta que tendrá como finalidad analizar la situación referida a la legislación que regula el derecho de propiedad intelectual y a potenciar un marco de cooperación entre Madrid y Barcelona.

Otro de los puntos destacados de este convenio es la contribución de forma activa en el desarrollo y buen funcionamiento de las actividades que promueve Ópera XXI, como se ha venido realizando hasta este momento.

La novedad de este convenio es la participación del Teatro Real en la organización conjunta del Concurso Internacional de Canto Francesc Viñas, en el que acogerá las audiciones previas y formará parte del jurado tanto de las audiciones como de la final del concurso.

Palabras del ministro de Cultura:

En primer lugar, quiero mostrar mi satisfacción como Ministro de Cultura por este encuentro, el de los patronos de dos de las instituciones culturales más importantes de España: el Teatro del Liceo y el Teatro Real.

“Un espíritu elevado tiene que elevarse siempre más”, escribía un Händel joven en una de sus primeras arias alemanas. Éste es el poder y la misión de la cultura, y me complace mucho poder asistir a esta reunión para confirmar los intereses mutuos de colaboración para el fomento y la difusión de la música, la ópera y las artes escénicas en general.

Sin duda alguna, este trabajo conjunto producirá un efecto multiplicador (ya lo ha hecho a lo largo del año que ahora termina) mediante el cual se alcanzarán cotas de excelencia, inimaginables de otra manera, de las que podrán disfrutar todos los ciudadanos, de Barcelona, de Madrid, y de toda España.

La sociedad moderna exige nuevas fórmulas de gestión cultural, en todos los ámbitos y desde todos los niveles: desde la sociedad civil y la pública; en el nivel local, autonómico, nacional y también internacional.

La coordinación de esas propuestas entre los diferentes agentes culturales contribuye, sin duda, al mejor aprovechamiento de la capacidad y de los recursos de todos —también de los económicos, claro—, sin perder por ello la idiosincrasia de cada uno.

Este es el caso de la relación de los dos teatros más relevantes de nuestro país. Su larga historia avala su prestigio. Ambos, como instituciones de servicio público que son, además de proteger y promover el enriquecimiento y la investigación del patrimonio lírico español, están comprometidos con un plan conjunto de coproducciones operísticas y también en un trabajo de prospectiva e impulso de nuevos proyectos entre Madrid y Barcelona.

Entre ellos, la captación de nuevos públicos y el rejuvenecimiento del auditorio. También el desarrollo y promoción de la Asociación de Teatros, Festivales y Temporadas Estables de Ópera de España y su conexión con instituciones análogas del extranjero.

Es el momento, pues, de dar un nuevo salto cualitativo hacia la excelencia y caminar con los equipos que marcan las nuevas tendencias en el arte mundial. Es una aspiración ambiciosa y, sin embargo, una ambición plenamente justificada a la vista de la biografía reciente del Teatro Real y del Liceu. Una nueva manera, como se ve, de entender el hecho cultural y de situar al sector lírico español en el contexto de nuestra sociedad global y moderna.

La cultura occidental hace ya tiempo que ha dejado de ser la locomotora exclusiva de la cultura. Numerosas producciones artísticas innovadoras y originales son hijas ya del mestizaje cultural o proceden de otras culturas distintas y muy pujantes. El diálogo intercultural conduce al cosmopolitismo y abre nuevos cauces a la creación y desarrollo humanos. Curiosamente, la ópera se está mostrando —por su dimensión multidisciplinar— como una de las manifestaciones culturales más dinámicas en el intercambio intercultural.

Este encuentro entre los Patronatos de ambos teatros líricos y la firma de este convenio de colaboración es un ejemplo para otras instituciones: museos, teatros, cines, etc. Iniciativas como ésta nos permiten confiar con optimismo en un futuro de ciudadanos más cultos y, por tanto, más libres.

Se trata, en fin, de la consolidación de un proyecto de futuro que ya es presente, lleno de inteligencia y vitalidad, del que no podemos más que felicitarnos.

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